El
respeto es atender, prestar atención al otro, a su persona y a sus
asuntos; Consecuentemente, prestar atención, no solo a la persona, sino
también a sus asuntos, o a sus cosas, tanto materiales como relativas a
su personalidad o forma de ser.
lo
podemos lograr si prestamos atención y escuchamos, tener
consideración con nuestros compañeros y profesores, no hacer
intromisiones indebidas ni pretender moldearlos a la conveniencia
de uno.
El respeto es un sentimiento positivo que se refiere
a la acción de respetar; es equivalente a tener veneración, aprecio y
reconocimiento por una persona o cosa. Como tal, la palabra proviene del
latín respectus, que traduce ‘atención’, ‘consideración’, y
originalmente significaba ‘mirar de nuevo’, de allí que algo que merezca
una segunda mirada sea algo digno de respeto.
El respeto es uno de los valores morales
más importantes del ser humano, pues es fundamental para lograr una
armoniosa interacción social. Una de las premisas más importantes sobre
el respeto es que para ser respetado es necesario saber o aprender a
respetar, a comprender al otro, a valorar sus intereses y necesidades.
En este sentido, el respeto debe ser mutuo, y nacer de un sentimiento de reciprocidad.
Ahora
bien, el respeto también debe aprenderse. Respetar no significa estar
de acuerdo en todos los ámbitos con otra persona, sino que se trata de
no discriminar ni ofender a esa persona por su forma de vida y sus
decisiones, siempre y cuando dichas decisiones no causen ningún daño, ni
afecten o irrespeten a los demás.
¿Cómo es un alumno responsable? Es aquel que acepta la idea de que su
propio esfuerzo es crucial para el progreso en el aprendizaje y actúa
coherentemente con esa idea. Cuando hace la tarea o responde una
pregunta en la clase, no lo hace para agradar al profesor u obtener una
buena nota, sino que simplemente está haciendo un esfuerzo para aprender
algo. Un alumno responsable no necesariamente tiene que ser bueno para
trabajar en equipo, pero tiene que mostrar voluntad de cooperar con el
profesor y con sus pares en un grupo de aprendizaje para beneficio de
todos. Cooperar no significa seguir ciegamente instrucciones: puede
preguntar el objetivo de la actividad o puede dar sugerencias sobre cómo
mejorarla. Un alumno responsable no siempre hace sus tareas, pero
cuando no las hace es consciente de que está perdiendo una oportunidad
de expandir sus conocimientos. Esto se debe a que él monitorea su propio
progreso y hace un esfuerzo para usar todas las oportunidades en su
beneficio, incluyendo las actividades en clase y las tareas.
1 Conexión docente-alumno Maestros y alumnos deben construir una relación basada en la confianza y el respeto, llevarse bien con el mínimo de reglas posible. Los docentes deben escuchar a sus pupilos, ser sensibles a sus necesidades y confiar en ellos.
2 Ambiente alegre Un niño o joven tiene interés en ser buen estudiante si percibe su colegio como un lugar placentero donde encuentra amor, pertenencia, poder, libertad y diversión. Si no es feliz, es más factible que se resista a trabajar duro académicamente.
3 Utilidad del aprendizaje en la vida diaria Es clave que los estudiantes comprendan el porqué y para qué necesitan aprender, pues entre más control tengan sobre su aprendizaje, más se esforzarán. Es necesario que busquen aplicaciones reales de lo que están aprendiendo, es decir, para qué les sirve en su cotidianidad lo que les enseñan.
4 Adiós a siete conductas destructivas Los maestros no deben criticar, culpar, quejarse, sermonear, amenazar, castigar y sobornar para controlar a sus estudiantes. Es mejor que apliquen la 'Teoría de la elección' que propone el psiquiatra William Glasser: querer, escuchar, apoyar, conciliar, entusiasmar, confiar y ser amigable con sus alumnos.
5 Círculo de estudio Una manera de reforzar lo aprendido es compartirlo con los compañeros de clase. En este sentido, pertenecer a grupos de estudio es una buena idea. Otra herramienta de éxito escolar son las reuniones de grupo en el aula para ayudar a prevenir y resolver problemas personales, escolares o de clase. Allí todos pueden hablar y escuchar.
6 Investigar Pertenecer a grupos de investigación en los cuales se profundice sobre los temas de interés y escribir sobre ellos fortalece el aprendizaje.
7 Apoyo familiar Si los padres piensan que estudiar no es una tortura, sino un medio para enriquecer la vida, tendrán un buen alumno.
8 Autoestima Un niño que sea reconocido por el colegio, el profesor y la familia como un ser único y valioso, tendrá autoestima y autonomía.
9 Cómo aprender Es necesario que el alumno sepa cómo aprender y que el colegio le proporcione los instrumentos para seleccionar lo que puede y debe aprender.
10 Persistir Como no todo es perfecto, es importante que maestros y alumnos conviertan los fracasos escolares en una oportunidad para esforzarse y ser exitosos.
11 Preguntar El colegio, recalca el psiquiatra William Glasser, es el sitio para las preguntas. Los estudiantes no deben retirarse del aula sin haber comprendido.
12 Autoevaluarse Otra clave para obtener éxito escolar es la capacidad del estudiante para autoevaluarse: identificar qué sabe, qué no y cuáles son sus limitaciones y fortalezas.
13 Tener hábitos de estudio Dedicar diariamente un horario fijo después del colegio para hacer tareas y repasar lo visto en clase. Comentar con la familia lo aprendido y escuchar aportes. Dormir muy bien, pues durante el sueño se consolida el aprendizaje.
14 Dedicar tiempo a la lectura Leer libros, periódicos y revistas especializadas cada vez que haya oportunidad. En este sentido, es importante sacarles jugo a las bibliotecas públicas y a las escolares. También, ser selectivo con la información que busca en Internet.
15 Hallar método de estudio El joven debe saber cómo se concentra mejor, para así encontrar su método ideal de estudio. Unos son más visuales; otros, auditivos y otros, 'kinestésicos' (necesitan estar en movimiento). Hay quienes combinan dos o tres prácticas.